Veracruz: el incendio que nadie puede contener
Por Alba Alemán/ Sol Veracruz
Xalapa, Ver.- Veracruz volvió a irrumpir en la mañanera. Claudia Sheinbaum intentó mover la agenda a otros temas, pero el estado de Rocío Nahle se impuso de nuevo como foco obligado: inundaciones, crisis de seguridad, comunidades montando autodefensas, derrames de Pemex. Veracruz es ese incendio que la Federación tiene que contener a diario porque la mandataria local, en vez de gobernar, está ocupada en propaganda y en administrar percepciones.
La propia presidenta lo puso en evidencia sin decirlo: anunció otra visita a Poza Rica —una más— para suplir lo que Nahle no puede o no quiere resolver. Y ya hay precedente: en la primera gira a la zona inundada, Nahle se apareció solo cuando había cámaras… hasta que los abucheos la expulsaron del guión. En la segunda visita, optó por borrarse para no enfrentarse al enojo social. Un poder que materializa su presencia solo cuando hay aplausos no es poder: es escenografía.
A la par, la inseguridad desnudó al Estado en su capa más próxima. En Oluta, vecinos confirmaron que comenzaron a organizar “guardias comunales” en respuesta al abandono policial. No es un debate doctrinario sino un dato empírico: las autodefensas emergen cuando el gobierno falla. Y esta vez no falló la Federación —falló el gobierno que está a dos calles: el de Nahle, que presume control y entrega una realidad donde la gente asume la seguridad por cuenta propia.
El cuadro se completa con la dimensión ambiental. Veracruz reaparece en el radar nacional por un nuevo derrame de hidrocarburo en el Pantepec; otra vez, la Federación entrando a reparar el caos y Pemex desplegando protocolos que el gobierno estatal ni siquiera coordina. Se fisuran ductos, se contamina un río, se corta el abasto de agua, aparecen barreras y embarcaciones de contención… y Nahle responde con boletines tibios y manejo narrativo.
Veracruz es trending no por resultados ni reformas, sino porque cada semana ofrece una crisis distinta o reactiva una vieja. La constante: cuando el Estado mexicano tiene que intervenir en Veracruz, la que no aparece —porque no está gobernando— es Rocío Nahle. Y ya permeó al nivel más alto: la mañanera no gira hacia Veracruz por azar; gira porque existe un vacío. Y cuando el hueco lo ocupa otro nivel de poder, no es coordinación: es evidencia del fracaso.









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