Por Alba Alemán/ Sol Veracruz
Xalapa. Ver.- El nuevo formato de comparecencias dentro de la Glosa del Informe de Gobierno debutó con un episodio tenso: la primera participación del secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued Bardahuil, dejó sin respuesta la mayoría de los cuestionamientos de la oposición. El tiempo, más que las explicaciones, marcó la dinámica.
Durante la primera ronda, Ahued consumió 15 de los 20 minutos destinados a responder enfocándose casi exclusivamente en los legisladores de Morena, mientras que solo cinco minutos fueron dedicados a los representantes del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. La oposición acusó un sesgo evidente y denunció que el nuevo esquema limita el diálogo democrático.
El diputado del PRI, Héctor Yunes Landa, fue uno de los más insistentes al recordar que Veracruz se ubicó entre los estados más violentos del país durante el proceso electoral pasado. Mencionó 15 asesinatos de aspirantes, 400 renuncias y 170 solicitudes de protección, cifras que superaron incluso a entidades tradicionalmente conflictivas como Michoacán. Exigió saber qué falló en la estrategia estatal.
Yunes Landa también pidió claridad sobre la información que se discute en las Mesas de Seguridad, y si el gobierno estatal puede descartar la presencia de funcionarios o actores políticos vinculados con la delincuencia organizada, como ocurrió recientemente en Tabasco. Además, solicitó datos actualizados sobre desaparecidos, feminicidios y la situación de las Alertas de Género.
Desde el PAN, el diputado Fernando Yunes Márquez se centró en la extorsión, un delito que —según expuso— aumentó 60 por ciento. Exigió que el Gobierno del Estado reconozca si los problemas de seguridad corresponden al actual sexenio o si seguirá atribuyéndolos a administraciones anteriores. El panista también pidió definiciones sobre la relación que se establecerá con los nuevos alcaldes: “Existe el temor de que se aplique la máxima de ‘si jalas te ayudo, si no, te meto el pie’”, advirtió.
La diputada de Movimiento Ciudadano, Elena Córdoba, puso sobre la mesa las emergencias recientes en Poza Rica. Preguntó si el Gobierno ocultó información y si realmente se alertó a tiempo a la población de Poza Rica, Álamo y otros municipios cercanos. Para ella, las inconsistencias oficiales generan más desconfianza que tranquilidad.
Por el Partido del Trabajo, la legisladora Elizabeth Morales abordó un tema interno pero no menor: el acoso laboral en las dependencias estatales. Solicitó cifras sobre denuncias, funcionarios sancionados y procedimientos abiertos. Ninguna de estas respuestas llegó durante la comparecencia.
Al final de la ronda, los legisladores inconformes tuvieron que conformarse con la promesa del secretario de enviar la información “en las próximas horas”, mientras la tribuna respiraba un ambiente de frustración y tensión contenida.

En medio de la presión política, Ahued también buscó un espacio para responder a las críticas personales y defender a la gobernadora Rocío Nahle García. En un momento que llamó la atención del pleno, se definió a sí mismo como “conserje”. “Lo de conserje me queda. He sido conserje de la vida, gente de trabajo desde muy pequeño”, declaró, asegurando que su labor se apega estrictamente a lo que marca la ley.
El secretario acusó que las críticas hacia la gobernadora han cruzado límites tolerables y afirmó que la mandataria “se parte el lomo” trabajando por Veracruz. “Pero ofensas a una titular del Ejecutivo como las que ha recibido, no tienen sentido”, dijo ante el pleno. Defendió que puede haber desacuerdos, pero no ataques que calificó como “hazaña” contra la primera mujer en gobernar la entidad.
En su intervención, Ahued también rechazó tener aspiraciones personales al poder y afirmó que su trayectoria limpia lo respalda. “No le fallaré a Rocío Nahle, no le fallaré a esta oportunidad de darles servicio”, sostuvo, destacando que su motivación es la honestidad y no “el poder por el poder”.
Respecto a la comunicación interna del gabinete, justificó que los secretarios no pueden “irse por la libre”, pues en gobiernos anteriores se firmaron documentos sin revisión legal, lo que —según él— generó muchos de los conflictos que hoy enfrenta la administración. Aseguró que ahora existe orden y coordinación estricta.
Para cerrar, el secretario insistió en que no hay represión en Veracruz y que la libre manifestación está garantizada. Retó a la oposición a “unirse por Veracruz” y afirmó que las puertas de Palacio de Gobierno están abiertas para todos los alcaldes, “sin importar colores”. Las respuestas ausentes, sin embargo, quedaron flotando en el salón legislativo como un recordatorio de que la glosa apenas comienza.









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