Municipios

Aeronaves que no aterrizan en la realidad

Por Alba Alemán/ Sol Veracruz

Xalapa, Ver.- La decisión del Gobierno de Veracruz de adquirir nuevos helicópteros bajo el argumento de reforzar la atención a desastres naturales vuelve a colocar sobre la mesa una vieja práctica: responder a las crisis con compras costosas, en lugar de corregir de fondo las carencias estructurales. En un estado donde comunidades enteras carecen de caminos dignos, centros de salud funcionales y sistemas de alerta temprana, resulta cuestionable que la prioridad sea invertir en aeronaves cuyo uso será, por definición, limitado y esporádico.

Las recientes emergencias evidenciaron algo más profundo que la falta de helicópteros: mostraron el abandono histórico de la infraestructura básica. Las comunidades quedaron aisladas no porque no hubiera suficientes aeronaves, sino porque carreteras mal planeadas, falta de mantenimiento y ausencia de prevención convirtieron las lluvias en catástrofes. Comprar helicópteros no corrige esos errores; apenas los sobrevuela.

Además, el discurso oficial intenta justificar el gasto señalando que las aeronaves actuales son obsoletas, pero evita hablar del costo real de adquirir, mantener y operar equipos de este tipo. No se trata solo de comprarlos, sino de pagar pilotos especializados, refacciones, hangares, combustible y mantenimiento constante. Todo ello con recursos públicos que bien podrían destinarse a obras preventivas que reduzcan, de raíz, la necesidad de rescates aéreos.

Preocupa también la ambigüedad sobre el uso de estas aeronaves en tareas de seguridad pública. La experiencia demuestra que este tipo de activos terminan siendo utilizados más para actos protocolarios, traslados de funcionarios o exhibición política que para verdaderas emergencias. La falta de controles claros y de transparencia en la licitación abre la puerta a decisiones discrecionales disfrazadas de “inversión estratégica”.

En un Veracruz con profundas desigualdades, la pregunta no es si un helicóptero puede salvar vidas, sino si ese mismo recurso salvaría más vidas invertido en prevención, planeación y atención comunitaria. Apostar por aeronaves puede lucir moderno y eficiente, pero mientras el agua siga entrando a las casas y los caminos sigan colapsando, cualquier helicóptero será apenas un parche costoso volando sobre problemas que siguen firmemente anclados en tierra.